Dónde estamos

Casa del Cántico

¿Sabes que estamos en la Casa del Cántico? Aquí creamos vínculos entre muchas personas y diferentes proyectos, que buscan caminos de fraternidad. Te lo contamos.

Fraternidad de los hermanos capuchinos

Son los que inspiran y acompañan los diferentes proyectos de la Casa del Cántico. Desde hace mucho tiempo, están presentes aquí, en el convento Nuestra Señora de los Ángeles, en El Pardo.

El Pardo es un lugar privilegiado, cercano a la ciudad de Madrid e inserto en el Monte que lleva el mismo nombre y que invita a la contemplación y al sosiego. El convento de los Capuchinos fue fundado en el año 1612, por el rey Felipe III e inaugurado en 1650. La iglesia del Convento alberga un tesoro, el llamado Cristo de El Pardo, una escultura policromada en madera del siglo XVII, realizada por Gregorio Fernández, que representa a Jesucristo yacente, con profunda belleza y significado.

Casa de Espiritualidad

La Casa de Espiritualidad Cristo de El Pardo es un lugar pensado para detenerse, respirar y reencontrarse. Rodeada de naturaleza y silencio, ofrece un espacio acogedor donde desconectar del ritmo diario y abrir el corazón a lo esencial. Un hogar sencillo, fraterno y lleno de paz. Siempre con las puertas abiertas para quien busque un tiempo de luz y profundidad.

Cuenta con las condiciones apropiadas para grupos, distribuidas en cinco plantas: un aula magna, diez salones para clases o reuniones, habitaciones, oratorios y capillas para estancias de retiro espiritual y/o trabajo, así como un hermoso entorno natural.

Puedes consultar aquí sus propuestas: https://www.casacristodelpardo.org/

Casa Boza

Es un programa de SERCADE que forma parte de un modelo integral que atiende a personas migrantes y refugiadas desde su llegada, ofreciéndoles un camino seguro, humano y transformador hacia la inclusión. Su objetivo es que cada persona migrante no solo sobreviva, sino que viva con dignidad, pueda reconstruir su proyecto vital y sentirse parte activa de una sociedad justa e inclusiva.

La migración no es un problema: es una oportunidad colectiva de enriquecimiento mutuo. Y en este proyecto trabajamos para que cada historia de migración sea también una historia de integración.

Huerto Hermana Tierra

Este proyecto gira en torno a la agroeconomía y pone el foco en la formación y el desarrollo de empleo sostenible. Personas migrantes y voluntarios cultivan una huerta de dos hectáreas, produciendo cerca de 23.000 kg de fruta y verdura al año, que se comercializa a través de grupos de consumo y venta directa.

El proyecto, además, ofrece talleres de sensibilización con los clientes y colegios. El huerto Hermana Tierra promueve el consumo responsable, la justicia social y la integración en la sociedad de personas vulnerables. Proteger la naturaleza y sensibilizarnos con sus procesos es también una manera de hacer fraternidad.

Entendemos que no hay justicia social sin justicia ecológica. Por eso, integramos el cuidado del planeta en nuestros proyectos como un eje transversal que conecta la dignidad humana con la sostenibilidad del entorno.

 

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